Ambas disciplinas comparten un mismo enfoque: los síntomas físicos y emocionales tienen su origen en un desajuste emocional que debemos identificar para poder recuperar la salud.
El cuidado de la salud debe incluir no solo un estudio de los aspectos físicos, sino también del estado emocional de la persona, sus vivencias, su contexto social y su momento vital, datos todos ellos que aportan un conocimiento más integral del/la paciente.
Hablamos frecuentemente de la somatización, entendida como un proceso mediante el cual las personas expresamos nuestro malestar emocional a través de síntomas físicos.
La acupuntura, disciplina china milenaria, y la homeopatía, creada en 1796 por Samuel Hahnemann, tienen en común su visión holística (entienden la salud como equilibrio no solo físico, sino también mental, emocional, social y espiritual) y su enfoque de partida: la enfermedad es la ruptura de ese equilibrio, causada por un conflicto no resuelto que es necesario identificar.
Refiriéndose a la acupuntura, con frecuencia en consulta me preguntan cuestiones como: “¿dónde se suele pinchar para un dolor de cabeza?”. Mi respuesta es siempre la misma: “para que pueda mejorar su salud de manera duradera, su tratamiento debe ser exclusivo y personalizado, y para ello debo conocer su problema de fondo”.
Con la acupuntura y la homeopatía podemos abordar de forma simultanea los padecimientos físicos y emocionales, haciendo de este conjunto de síntomas un compendio, lo que nos permitirá pautar un tratamiento específico y personalizado con el que podremos mejorar padecimientos agudos y cronificados.
Nuestros sufrimientos emocionales como adultos, a menudo, hunden sus raíces en nuestra infancia y están relacionados con vivencias traumáticas de mayor o menor gravedad.
Pongamos un ejemplo: un niño que en su infancia se crio con una familia cuyos padres se veían obligados a trabajar muchas horas puede que sintiese desatendido.
Esta sensación de abandono que se generó en la infancia podría acompañarle a lo largo de toda su vida y con el tiempo, derivarse en síntomas físicos vinculados a esta vivencia, no resuelta o no elaborada. Traumas de mayor gravedad, como sufrir acoso escolar o abuso sexual, pueden ser el origen de enfermedades futuras.
En ocasiones, somos conscientes de las emociones y vivencias que nos alteran pero, o bien no les prestamos la atención que merecen, o tratamos de racionalizarlo sin mucho éxito. Otras veces ignoramos todo sobre esas cuestiones que afectan no solo a nuestra salud, sino a nuestra forma de ser y de comportarnos en el mundo.
La acupuntura y la homeopatía nos ayudan desde lo físico y emocional a dar un giro de 180 grados, a adoptar un punto de vista totalmente diferente para poder abordar estas situaciones desde la inteligencia emocional que todos poseemos y que, con frecuencia, no usamos por estar bloqueada. Y con un beneficio adicional: la ausencia de efectos secundarios.
Todos hemos oído hablar del lenguaje del cuerpo y es que el cuerpo, con sus síntomas físicos, nos habla. Normalmente, las personas no estamos preparadas para entender este lenguaje.
Cuando la enfermedad se manifiesta, es importante saber descodificar este lenguaje. La homeopatía y la acupuntura son disciplinas que, desde su método y conocimiento, nos permiten a los médicos deshacer el nudo gordiano que oculta la raíz del problema.
En mi consulta atiendo a pacientes que refieren síntomas físicos recurrentes como dolores de espalda o cervicales, dolor de articulaciones, tensiones musculares, problemas digestivos, problemas de piel, dificultades en la fertilidad…
También acuden personas con síntomas que indican alteraciones emocionales, que sufren depresión, tristeza, ansiedad, insomnio o se sienten sin energía…
Mi labor como médico es identificar el conflicto que se oculta tras el síntoma físico. Para ello iniciaremos juntos un proceso que puede requerirnos más o menos tiempo para que sea eficaz, en el que será fundamental la conversación con el paciente y el uso de la acupuntura y la homeopatía como herramientas terapéuticas.
Por mi experiencia, puedo identificar con relativa rapidez qué le sucede y afecta al paciente, establecer un diagnóstico y pautar el tratamiento con acupuntura y/o homeopatía, disciplinas que harán más fácil recorrer el camino hacia la salud.
A la hora de tratarnos con acupuntura y homeopatía, estamos hablando de actos médicos. Por tanto, es muy importante asegurarse de que el/la profesional que atiende a los pacientes sea licenciado/a en Medicina.
Los médicos hemos recibido una sólida formación en el conocimiento del cuerpo y la mente del ser humano. Los estudios en la Facultad de Medicina de anatomía, biología, bioquímica, fisiopatología, psiquiatría, ginecología, pediatría… nos capacitan y nos aportan los conocimientos indispensables para tener un buen criterio clínico.
Éste nos permite diferenciar si el síntoma que refiere el paciente puede necesitar un abordaje multidisciplinar y que, por tanto, requiera la intervención de otros profesionales de la medicina especialistas en otras materias y cuya intervención se realizaría de forma simultánea al tratamiento de acupuntura y homeopatía
Como médico formado adicionalmente en acupuntura y en homeopatía con décadas de experiencia clínica, dispongo de una visión integral de la salud, lo que me permite explorar las causas emocionales que subyacen a la enfermedad física.
Dependiendo del punto de partida pueden conseguirse avances más o menos rápidos en el tiempo, con un objetivo claro: consolidar la mejoría de manera sostenida.
Una vez identificada la verdadera raíz de los síntomas que presenta cada paciente, pautamos el tratamiento personalizado más adecuado para superar la situación.
De esta manera ayudo a las personas a desbloquearse, a situarse en otro lugar, a cambiar su actitud ante la vida y los demás, lo que facilitará su camino hacia la salud.
A medida que evoluciona este proceso, el paciente irá experimentando una mejoría de sus síntomas físicos y emocionales, una evolución positiva que progresivamente le llevará al restablecimiento de su equilibrio vital.
La acupuntura y la homeopatía nos ayudan, por tanto, a conocernos mejor y reconocer nuestro lugar en la vida, a conversar con nosotros mismos en otro tono, a ganar confianza y a respetarnos. En definitiva, a querernos más y mejor a nosotros mismos, que es la mejor base para disfrutar de una salud duradera.